1/10/2007


Informe de la CIA: la idiotización del poder

Hace pocas semanas me ocupé de tres libros aterradores. El primero, del astrónomo inglés Martin Rees, Hora final, el desastre ambiental amenaza el futuro de la Humanidad. El segundo, La venganza de Gaia, del astrofísico y médico James Lovelock, formulador de la teoría de la Tierra como superorganismo vivo: Gaia. Y el tercero, El informe de la CIA: cómo será el mundo en el 2020. Los dos primeros asustan porque nos llaman la atención por la sistemática violencia que nuestra cultura hoy mundializada, con su nivel de producción y consumo, está llevando a cabo contra la Tierra, los ecosistemas, en fin, contra la vida. Podemos no estar de acuerdo con su pesimismo de base, como si estuviéramos en la «última hora» (Rees) o «en estado de coma» (Lovelock), pero los datos que presentan son objetivos y merecen ser tomados en serio para que no lleguemos demasiado tarde a buscar las salidas. En ambos se nota amor a la vida, preocupación por la Tierra y cuidado para el ser humano.

Totalmente distinto es el tercer libro «Informe de la CIA», fruto de los análisis de los considerados los «25 mayores especialistas de una variada gama de disciplinas» y de los tres mayores «futuristas», además de otras fuentes de información. En ellos se ve lo que es la ceguera del pensamiento único, lo que implica la creencia de que no hay alternativa al sistema imperante y al materialismo más craso de la decadente cultura occidentaloide estadounidense. Aquí estamos ante la completa idiotización del poder. Como dirían los alemanes, tales especialistas son unos completos «Fachidioten», idiotas especializados. Sólo saben de poder. No saben nada de Tierra, de ecología, de ecosistemas, de límites de sostenibilidad de la naturaleza. Estas palabras no aparecen en todo el libro.

Parecen verdaderos ETs: imposible imaginar en qué planeta viven, pues no dicen nada de lo que es importante e indispensable para vivir: tener un poco de comida garantizada para todos, un poco de agua potable, un aire sufriblemente respirable y una solidaridad mínima para salvar nuestro sentido de humanidad. En ese libro, todo esto no existe. Y si por casualidad aparece, es únicamente por su importancia económica. No existen, sobre todo, las poblaciones humanas, los miles de millones de hambrientos y sedientos, los sindicatos, los movimientos sociales, los grupos de resistencia mundial, los altermundistas y los que luchan por otro tipo de humanidad.

Entonces, ¿qué es lo que existe? Voluntad de poder, de más poder, y solamente de poder, económico, militar, político y tecnológico. Se trata fundamentalmente de enumerar los peligros y desafíos a los que la potencia imperial, Estados Unidos, deberá enfrentarse hasta los años 2020 y qué posibles panoramas se pueden adivinar. Los temas casi obsesivos, que vuelven una y otra vez, son la emergencia de China y de India como potencias mundiales que darán un rostro asiático a la globalización, el terrorismo islámico, las armas nucleares, biológicas y químicas accesibles a pequeños grupos, las pandemias como el sida y el envejecimiento creciente de los países centrales, y la caída de su población. Al final, a pesar de todas las amenazas, permanecerá la hegemonía estadounidense.

Estos futurólogos dan miedo y necesitamos estar atentos a las estrategias que trazan porque pueden llevarnos, irresistiblemente, al peor panorama para el planeta Tierra. Me acordé del salmo 2: «los señores de la Tierra conspiran, unidos. Pero Aquel que habita en los cielos se ríe», pues sabe cuán frágil es su poder de plasmar y conducir la historia».
Somos inmigrantes, cuenten con nosotros

Todos los inmigrantes latinoamericanos sentimos la muerte de dos hermanos de la patria grande latinoamericana. Sólo queda acompañar en el dolor a las familias de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. En silencio solidario, cada uno de nosotros, acompañamos a los familiares y al pueblo ecuatoriano, como trabajadores e inmigrantes que somos.

Como latinoamericanos que hemos llegado a vivir y trabajar en Euskal Herria queremos dejar claro nuestra postura de compromiso desde la solidaridad con el pueblo vasco. Somos conscientes de la realidad política cultural y lingüística que vive este pequeño país y por eso nos solidarizamos con él.

América Latina, quienes venimos de aquél continente, sabemos muy bien lo que es que se pisoteen los derechos como pueblos. Quienes nos invadieron, pisotearon nuestra cultura y nuestras lengua, cientos de lenguas que han desaparecido y otras están a punto de hacerlo porque se nos impuso una, con la cual, en este momento, escribimos.

No hace falta decir en que nombre se hizo tanto etnocidio y genocidio en el continente que muchos conocemos como América Latina. Desde esa realidad partimos muchos de los que estamos llegando a Euskal Herria. Por tanto, nos solidarizamos con el pueblo vasco y queremos trabajar con ellos para que este pequeño país viva y siga teniendo futuro como nación. Porque venimos de un continente, de pueblos humildes, pero que están luchando por pensar y construir en sus países alternativas sociales, mas justas y solidarias.

Les decimos, pues, que cuenten con nosotros, que somos muchos los latinoamericanos que queremos trabajar con ustedes. Somos muchos los latinoamericanos que ya nos sentimos parte de este pueblo. Queremos que cuenten con nosotros, queremos que ustedes - movimientos sociales, culturales y políticos – juntos lo hagamos posible. Entre su realidad y la nuestra, entre su identidad y la nuestra podemos construir un pueblo en el que todos seamos iguales, porque nos unirá una misma cultura, la de Euskal Herria.

Somos muchos los latinoamericanos que queremos que nuestros hij@s que ya viven aquí tengan un futuro, como el de cualquier vasco, por esa razón, nuestros hij@s también hablan y hablarán euskera.

Nos quieren hacer creer que trabajar con ustedes es ser “terrorista” “fascista” pero como decía Eduardo Galeano, es el mundo al revés. Ellos son los fascistas, a nosotros no nos van a engañar. Sabemos que tanto en América latina como aquí, el discurso de los fascistas es el mismo: prohíben a las personas a manifestarse, prohíben ideas, cierran periódicos, y prohíben, en nombre de no sabemos que ley; organizaciones sociales, culturales y hasta políticas. Se inventan mentiras y las hacen públicas para que el que las oiga crea que lo que dicen es verdad.

Sin embargo, nosotros sabemos desde hace mucho, que todo eso, son pusilánimes mentiras. Obtusas mentiras que sólo pretenden engañar con bonitas e inicuas palabras a los ciudadan@s y ahora nos quieren engañar a los inmigrantes que llegan a tierras vascas a trabajar, a buscar, en definitiva, una vida mejor. Por el simple hecho de trabajar y apostar con ustedes por su país nos llaman con los epítetos que desde hace mucho les dicen a los vasc@s que apuestan por ser de izquierdas y abertzales.

Queremos decir que no todos los latinoamericanos somos ni tontos ni útiles, becerros de tres al cuarto que solo saben berrear. Que no todos nos creemos lo que dicen malintencionadamente los políticos de ciertos partidos estatales. Nos negamos a seguir consignas racistas y xenófobas. No queremos que nos manipulen ni nos digan hasta lo que debemos pensar. Por esto y por muchas mas razones queremos que ustedes - vasc@s - cuenten con nosotros, inmigrantes latinoamericanos.