3/20/2007



Monseñor Romero Mártir de América.

A los 27 años del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez (Mons. Romero) ¿de qué debemos hablar o escribir quienes de algún modo sentimos un prurito interno en las neuronas y nos hace coger un lápiz, un bolígrafo, frente al ordenador y escribir: poemas, relatos, o, artículos de opinión? Cuando alguien escribe ¿qué persigue? mejor dicho, ¿Qué busca?. Los motivos del fuero interno de quien escribe son varios. En mi caso, escribiré sobre un personaje que dio la historia del pulgarcito de América; un hombre humilde, sencillo, díscolo y entregado a las causas de los más desfavorecidos de el Salvador aunque no siempre fue así. Mons. Romero, Qué debo, pues, hacer, escribir recordándolo a él o, hacerme eco de su praxis en este escrito y afinar las palabras para que se lean lo que él denunciaba en aquellos días cuando la represión y la violación de los derechos humanos campaban – y campan - a su libre arbitrio.

Mons. Romero, los tres últimos años de su vida los vivió junto a su pueblo. Sufrió con él. Comió y bebió junto a los campesinos de su tierra. Se entregó a la fiesta compartida a la solidaridad compartida. Antes de que él volviese a sus raíces, a sus orígenes solía recordar que provenía de una familia humilde, que nunca había estado cerca de la riqueza y de la abundancia sino de la pobreza y de la austeridad”(un obispo con su pueblo. Jon sobrino) Mons. Romero, se puede decir, fue parte de ellos y murió por ellos.

Sin embargo y antes de entregarse de lleno a la lucha y en la defensa del pueblo salvadoreño, como Obispo, vivió junto a aquellos que despreciaban - desprecian - a los mas pobres de El Salvador. Fue uno más de la oligarquía salvadoreña, compartió mesa, bebidas y hasta justificó, en su momento, los métodos de represión que esa burguesía obtusa llevaba a cabo contra el pueblo organizado. Bendijo todo lo que se hacía en nombre de una falsa paz y de su Dios. Sin saber que eran asesinatos colectivos los que cometían sus compañeros de mesa. Los militares y los ricos de el salvador le hacían creer, que ellos, estaban al servicio de una iglesia y le ofrendaban toda clase de regalos para comprar sus servicios mientras la jerarquía de la Iglesia y él, justificaran lo que el ejército salvadoreño hacía; reprimir a los pobres, a los hambrientos, sedientos, desnudos, a los rostros de Jesucristo en la historia de América latina. Vivió con ellos, compartió su mesa, su pan, pero a su modo, había estado abierto a los pobres desde una caridad conservadora.

A raíz de la muerte de su amigo Rutilio Grande, sacerdote jesuita salvadoreño, comprendió que la falacia tiene nombre de dinero y muerte, asesinatos selectivos y colectivos. La violencia se había convertido ya en institucionalizada. El cambio radical en él es una de las cosas que más han impactado a todos, y quienes le conocieron pueden dar testimonio de ello. Con seis sacerdotes asesinados y miles de catequistas que corrieron la misma suerte. También a Mons. Romero se lo oyó decir “he sido frecuentemente amenazado de muerte”. El 24 de Marzo la burguesía salvadoreña, los gringos y el ejército determinaron que la voz de los sin voz debía de ser callada. Un lunes a las seis y media de la tarde, el asesino le hizo un certero y único disparo en el corazón.

Sin embargo a 27 años de su muerte El Salvador sigue siendo un país convulsionado por la violencia institucionalizada. Y lo sigue siendo a pesar de que hace 15 finalizó el conflicto armado. Con el fin de la guerra, todos pensaron que se abrirían nuevas expectativas en la población salvadoreña. Que algo nuevo iba a nacer. Que vendrían tiempos mejores. Que las reivindicaciones que el pueblo organizado en los movimientos populares hacía, antes y durante la guerra, iban a ser, por fin, una realidad. Empero y en poco tiempo, los hechos demostraron que todo fue mera ilusión.

Recientemente los narcotraficantes asesinaron, en Guatemala, a tres diputados de la extrema derecha de ARENA. Los tres eran miembros del parlamento centroamericano. Uno de ellos era hijo del fundador de los escuadrones de la muerte y el responsable máximo e intelectual del asesinato de Monseñor Romero.

Las injusticias del pasado siguen latentes, siguen palpitando en cualquier rincón del país la presencia siniestra de los escuadrones de la muerte, y, vuelven - si es que algún día se fueron - a los asesinatos selectivos. La libertad de expresión sigue en el presente conviviendo con el pasado; periódicos en constante vigilancia, periodistas amenazados, programas de televisión críticos con la política oficial, se cierran. Intelectuales de izquierda están siendo seriamente amenazados, a algunos, simplemente se les despide de sus puestos de trabajo, es una sutil manera de reprimir. Hoy como ayer se asesina, la “modalidad nueva” para el asesinato es la delincuencia común. Con ese nombre se encubren asesinatos políticos que hay - y ha habido - desde hace 15 años. Mientras miles de inocentes anónimos mueren al año por las bandas, maras, pandillas o por cualquier otra excusa.

Si este era, es -¿y será?- la democracia para la población salvadoreña, ¿Qué esperamos para el futuro? Mientras la oligarquía y las corporaciones gringas en el Salvador se beneficien económicamente del miedo en la población. La violación de los derechos humanos es el pan de cada día, y no aparecen en los medios de comunicación internacionales. La miseria como en el pasado y antes de la guerra, es el pan de cada día para millones de salvadoreñ@s. Esta es la democracia made in USA que hoy se pueden ver en países como: Colombia, Irak, Haití, Afganistán, etc.

El mes de Marzo es un mes importante para la amplías mayorías de l@s salvadoreñ@s excepto para la oligarquía, los burgueses, terratenientes y yanquis porque ellos son los que tienen sus manos manchadas de tanto oprobio.

En este artículo, quería hablar y recordar a Mons. Romero asesinado el 24 de Marzo de 1980. Tenía miedo que se convirtiera en un panegírico lleno de sentimentalismo. Quería comentar, compartir lo que nos dejó con su experiencia de lucha desde el punto de vista de la teología de la liberación, de cómo él por medio de su pastoral hizo que muchos tomáramos conciencia para cambiar las estructuras injustas del país que todavía siguen intactas. Y he descrito de forma escueta lo que se vive -y ¡cómo! - en El Salvador. La violencia institucionalizada sigue latiendo desde el estado, y, haciendo de las suyas. Es, a mi entender, lo que Mons. Romero hubiera hecho el domingo desde el pulpito, denunciar con vehemencia las atrocidades que cometían – cometen - los gringos y sus ínclitos amigos en El Salvador.

Mons. Romero demostró que la Teología de la Liberación es parte esencial de los pobres. Que en ellos residen los signos de los tiempos y que la realidad histórica nos invita a vivirla y a transformarla por un mundo más justo. Nos enseñó que los pobreza tiene varios rostros, indios, negros, mestizos, mujeres, obreros, niños de la calle... aprendimos que el compromiso acarreaba la experiencia de persecución, y nos convertimos en compañeros de viaje junto a los oprimidos que comenzaban a tomar conciencia y a convertirse en agentes de su propio destino, no iba a ser tarea fácil. Él sin quererlo, su vivencia la hizo; teológica, de liberación y la hizo historia.

La teología de la liberación existirá mientras en América latina exista la injusticia, de la pobreza nace esta teología, y Mons. Romero la hizo praxis. La reflexión teológica es inherente a la historia, a la realidad. América latina sigue su proceso de liberación, sigue combinando mística revolucionaria y en algunos casos compromiso desde el punto de vista teológico con las luchas por la liberación y también es válida. El mejor homenaje de aniversario a su martirio, es denunciar lo que no se escribe ni se dice en los medios de comunicación y por eso creo que siguen con mas vigencia si cabe, aquellas palabras que pronunció en su última homilía "de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre"(...)¡cese la represión!” Mons. Romero.

3/02/2007


Hay terrorismos y terrorismos

Juan Gelman

Página 12

Porque una cosa es el islámico Al Qaida y muy otra la cristiana –o democristiana– Operación Gladio que se llevó a cabo en Italia en las décadas del ’70 y ’80. La palabra “gladio” viene del latín “gladius”, nombre de la espada de los gladiadores, pero los integrantes de la operación usaban más bien bombas que causaron la muerte de no pocos civiles en Milán, Brescia y otros puntos de la bota. Fue –¿fue?– una red clandestina de paramilitares dirigida por el general Gerardo Serravalles que se encargaba de los atentados sistemáticamente atribuidos a las izquierdas del país en general, y al Partido Comunista italiano en particular. Las investigaciones de los jueces Felice Casson y Carlo Mastelloni obligaron al eterno primer ministro democristiano Giulio Andreotti a revelar, el 27 de octubre de 1990, la existencia de ese ejército clandestino y paralelo. Sintetizó su origen con brillante precisión.

“Después de la Segunda Guerra Mundial – dijo Andreotti –, el temor al expansionismo soviético y la inferioridad de las fuerzas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) respecto de las fuerzas del Cominform llevaron a las naciones de Europa Occidental a abordar nuevas formas de defensa no convencionales, creando en sus territorios una red oculta de resistencia destinada a actuar en el caso de una ocupación enemiga mediante la recolección de informaciones, el sabotaje, la propaganda, la guerrilla.” El entonces premier italiano – de quien se dijo que tenía la conciencia limpia porque nunca la usaba – dejó no pocos detalles en el tintero: por ejemplo, que la embajada de EE.UU. en Roma financiaba regularmente a grupos terroristas de ultraderecha. La Casa Blanca quería impedir a toda costa que el Partido Comunista – el más poderoso de Occidente – tomara las riendas del gobierno.

Algunas de esas estructuras clandestinas de la OTAN no esperaron una invasión soviética para operar. En varios países europeos –no en todos– organizaron atentados de los que culpaban a las izquierdas respectivas para desacreditarlas. Daniele Ganser, investigador y profesor de historia contemporánea en la Universidad de Basilea, llega en su libro Nato’s Secret Armies: Terrorism in Western Europe (Frank Cass, ed., 2005) a la siguiente conclusión: a lo largo del último medio siglo, la CIA ha equipado, financiado y entrenado a estos paramilitares europeos –en coordinación con el servicio secreto británico M16– que insistirían en la estrategia de tensión ahora para sembrar el temor al islamismo y justificar las guerras por el petróleo. Se trata, en suma, de influir en las sociedades y gobiernos de países europeos y esto entraña la muerte de civiles. Pero quién se fija en unos “daños colaterales” más.

El Comité Clandestino de la Unión Occidental (CCWU, por sus siglas en inglés), establecido en 1948, fue el primer organismo coordinador de Gladio. Al crearse la OTAN en 1949, el CCWU se integró al Comité Clandestino de Planificación (CPC, por sus siglas en inglés) que se instaló en 1951 bajo la supervisión del mando aliado supremo en Europa. Pero las actividades tipo Gladio no se limitaron al Viejo Continente durante la Guerra Fría, hoy en su segunda etapa. Se ha probado que los atentados terroristas de 1953 en Irán fueron orquestados por agentes provocadores al servicio de la CIA y el M16. Los comunistas iraníes fueron acusados del crimen. Agentes del Mossad israelí perpetraron los bombazos de 1954 en Egipto. Se atribuyó su autoría a grupos musulmanes. Como es sabido, el buen ejemplo cunde y son en este contexto inquietantes las declaraciones de Zbigniew Brzezinski ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, el ex asesor de seguridad nacional de Carter y de Bush padre anticipó la posibilidad de autoatentado terrorista en territorio de EE.UU. “del que se culparía a Irán y esto culminaría con una acción militar norteamericana ‘defensiva’ contra Irán” (véase Página/12, 11-2-07).

Los fines declarados de la OTAN eran la defensa de los aliados de EE.UU. en territorio europeo. Esa doctrina ha cambiado. La OTAN extendió sus operaciones a Afganistán y la admisión de ex repúblicas soviéticas en la organización –Polonia, Rumania, Hungría, otras– no es inocente: permite la instalación de más bases, sistemas de defensa y de misiles que cercan a Rusia y acercan los posibles objetivos militares en los países petroleros de Medio Oriente y Asia Central. A quien dude de que la “guerra antiterrorista” encubre la lucha por el control norteamericano del oro negro del planeta, tal vez interese la lectura de la doctrina sobre escenarios de guerra que el mando central de las fuerzas militares de EE.UU. (Uscentcom, por sus siglas en inglés) formulara en 1995 bajo el gobierno de Clinton. Propone invadir a Irak y luego a Irán con un propósito muy claro: “Proteger los intereses vitales de EE.UU. en la región, un acceso seguro y sin interrupciones de EE.UU./Aliados al petróleo del Golfo” (www.milnet.com/milnet/pentagon/centcom/chap1). Hace doce años que Irán está en la mira. Sólo falta un pretexto para atacarlo. ¿Será el auto atentado que hipotizó Zbigniew Brzezinski?


Leonardo Boff

Somos todos africanos

2007-02-02

Siempre que entran en crisis, las civilizaciones comienzan a mirar hacia su pasado, buscando inspiración para el futuro. Hoy estamos en el corazón de una fenomenal crisis planetaria que afecta a todas las civilizaciones. La crisis puede significar un salto hacia un estado superior de la hominización, o bien una tragedia amenazadora para toda nuestra especie. En un momento tan radical, es de mucho interés sondear nuestras raíces más antiguas y aquel comienzo seminal en que dejamos de ser primates y pasamos a ser humanos. Aquí debe haber lecciones que nos pueden ser muy útiles.

Hoy hay consenso entre los paleontólogos y antropólogos en que la aventura de la hominización se inició en África, hace cerca de siete millones de años. Se aceleró pasando por el Homo hábilis, erectus, neandertalense, hasta llegar al homo sapiens, hace cerca de cien mil años. De África, éste se propagó hacia Asia, hace sesenta mil años, hacia Europa, hace cuarenta mil años, y para las Américas, hace treinta mil años.

África no es sólo el lugar de los orígenes. Es el arquetipo primordial, el conjunto de las marcas, impresas en el alma del ser humano, presentes todavía hoy como informaciones indelebles a semejanza de aquellas inscritas en nuestro código genético. Fue en África donde el ser humano elaboró sus primeras sensaciones, donde se articularon las crecientes conexiones neuronales (cerebralización), brillaron los primeros pensamientos, se fortaleció la juvenilización (proceso semejante al de un joven que muestra plasticidad y capacidad de aprendizaje) y emergió la complejidad social que permitió el surgimiento del lenguaje y de la cultura. Hay un espíritu de África, presente en cada uno de los seres humanos.

Veo tres ejes principales del espíritu de África que pueden significar una verdadera terapia para nuestra crisis mundial.

El primero es la Madre Tierra. Dispersándose por los vastos espacios africanos, nuestros ancestros entraron en profunda comunión con la Tierra, sintiendo la interconexión que todas las cosas guardan entre sí. Siendo incluso víctimas de la explotación colonialista, los actuales africanos no han perdido el sentido materno de la Tierra, tan bien representado por la keniana Wangari, Mathai, ganadora el premio Nóbel de la Paz por plantar millones de árboles y devolver así vitalidad a la Tierra. Necesitamos reapropiarnos de este espíritu de la Tierra para salvar a Gaia, Madre nuestra y única Casa común.

El segundo eje es la matriz relacional (relational matrix al decir de los antropólogos). Los africanos usan la palabra ubuntu, que significa la fuerza que conecta a todos y forma la comunidad de los humanos. Quiero decir, yo me hago humano a través del conjunto de las conexiones con la vida, la naturaleza, los otros y lo Divino. Lo que la física cuántica y la nueva cosmología enseñan acerca de la interdependencia de todos con todos es una evidencia para el espíritu africano. A esa comunidad pertenecen los muertos. Ellos no van al cielo. Se quedan en medio del pueblo como consejeros y guardianes de las tradiciones sagradas.

El tercer eje son los rituales. Experiencias importantes de la vida personal, social y estacional son celebrados con ritos, danzas, músicas y presentaciones de máscaras, portadoras de energía cósmica. Es en los rituales donde las fuerzas negativas y positivas se equilibran y se profundiza el sentido de la vida.

Si reincorporamos el espíritu de África, la crisis no necesitará pasar a ser una tragedia.


Por una Argentina latinoamericana

Ni estrella de la bandera yanki ni perla de las coronas europeas

Puede ser que los grupos dominantes y sus gerenciadores, los políticos profesionales, se la pasen invitando virreyes, funcionarios yankis o empleados del rey de España para que les digan cómo pelearse con el demoníaco Irán o amigarse con el vecino Uruguay. Puede ser que Ellos conciban el Poder desde la óptica de la sumisión a los imperialistas. Lo mismo es que la tilinga que tenemos de primera dama elija París para presentarse internacionalmente como presidenciable y no Caracas o La Habana. Cada gesto habla de lo que son; pobre señora, París ni se enteró!

Pero en América Latina se viene manifestando una tendencia histórica irreductible que más temprano que tarde terminará por imponerse también a comandar los destinos políticos e históricos de nuestra Argentina.

Las masas despojadas, saqueadas, abandonadas y proscritas de la política, de la economía y de la historia irrumpen con violencia a reformular los términos de los estados-nación; a construir una nacionalidad que los incluya; a desmoronar las democracias "representativas" para construir democracias donde son los Pueblos mismos los que deciden su propio destino.

Así con Cuba Socialista como ejemplo, la Venezuela Bolivariana, Bolivia insurgente, Ecuador rebelde, van planteando desde el ejercicio propio del poder del Estado, que han alcanzado merced a la lucha, la construcción de democracias populares de masas, de estados que se ajusten a estos conceptos, a recuperar el capital social y poner los recursos al servicio de su Pueblo. Hablamos de las masas populares imponiendo u orientando las políticas de Estado.

Decíamos es una tendencia histórica y claro que encuentra grandes hostilidades y fuerzas oscuras que intentan aniquilarla, así está el gobierno nacionalista de Bolivia y su Pueblo enfrentando las intenciones de secesión territorial, los ataques de la vieja burguesía, las operaciones más desenfadadas de los yankis. Lo mismo en Ecuador donde desde el vamos el Pueblo sabía que iba a enfrentar la reacción de los gorilas y ahí está a días de asumir el nuevo gobierno sufriendo atentados y boicots, ahí el Pueblo yendo a conquistar la nueva política corriendo a pedradas y palazos a la vieja política. Venezuela soportando diariamente los arteros ataques imperialistas, construyendo y consolidando su fortaleza en el Poder del Pueblo con la Misión Miranda para defender con las armas las conquistas, con las múltiples organizaciones populares que han desatado un proceso de reconstrucción nacional que integre a todos los venezolanos.

Larga es la lista que podemos reseñar para afianzar esta idea, las luchas de los peruanos, el heroico campesinado paraguayo, los colombianos, pero también debemos asumir que esta tendencia no tenemos que esperar que madure en nuestra tierra, ya se ha manifestado y con creces en las jornadas de diciembre de 2001 y en toda la lucha contra el neoliberalismo. Sólo hace falta ofrecer un cauce orgánico a esta tendencia histórica y prepararse para disputar el poder, para ejercerlo y para poner nuestra Argentina en Latinoamérica, al servicio de los Pueblos.

Hay que ponerse a militar la Unidad

Puede resultar re manido y por lo mismo hueco; pero lo cierto es que hay tareas políticas que si bien las hemos enunciado una y otra vez nosotros y otros compañeros, los argentinos estamos aún debiéndonos el ponernos a construir una verdadera alternativa política. No estamos hablando, claro, del montaje tramposo de las elecciones de 2007; lo hemos dicho también, se trata de una trampa con resultados absolutamente previsibles y donde los argentinos de la Argentina profunda están proscritos, tan es el nivel de proscripción que ni siquiera los cuentan a la hora de validar sufragios.

Estamos hablando de ser capaces de construir una alternativa política que nuclee al conjunto de argentinos que planteamos un país para todos. Una expresión orgánica que tenga los atributos necesarios para derrotar la infamia y la crueldad de los que mandan. Una expresión que de cuenta de esta tendencia histórica de la que hablamos, la expresión política de la intención y vocación de millones de argentinos de construir una Patria Justa, Libre y Soberana. Que demuestre su fortaleza, su temple y su sagacidad, como también su vocación patriótica. Que sea una referencia ineludible de los argentinos a la hora de pensar otro país, no esta porquería que nos ofrecen los Kirchner, los Macri o los Lavagna.

Queda nuestra capacidad de comprender que para construir semejante Encuentro Patriótico debemos asumir que partimos de un terrible desencuentro que surge a partir de este travestismo perverso del gobierno que pretende arrebatarnos históricas banderas para convertirlas en banderines de cotillón y no en estandartes de lucha.

Pero la urgencia ya no es declamativa sino real, están saqueando la patria, están secando el suelo, están aniquilando el futuro. Es hora de actuar, ayer era hora de actuar.

Mientras, ellos estarán enfrascados en quién administrara la perla de la corona, mientras los escribas orgánicos se la pasen inventando debates y construyendo irrealidades de economías en crecimiento, de promisorias posibilidades, etc., los patriotas tendremos la enorme responsabilidad de poner las cosas en su lugar, el petróleo en nuestras manos, los recursos naturales en nuestra tierra, los enemigos afuera.

Apostilla

Nos dicen los diarios que el degenerado de Bush no quiere venir a Argentina durante su gira del Cono Sur por temor a que se reproduzca lo de Mar del Plata, aclarando que cuando dicen "lo de Mar de Plata" se refieren a los supuestos desplantes de Kirchner.

Como sea no hay rincón del planeta que no lo desprecie y repudie, aún su propia metrópoli que ya lo está vomitando.

En Uruguay, en Paraguay o donde se le ocurra pisar habrá miles de patriotas para expresarle nuestro odio. Auguramos masivas movilizaciones de repudio, descontamos crisis en los propios gobiernos que no podrán tolerar, aún y a pesar de su pleitesía, a semejante degenerado.

Bush, no dudes que habrá quien te ahorque, pero no para silenciar tus sucios negociados sino para reivindicar a los pobres de siempre, a los vencedores de mañana.

Editorial de la Quebracho Prensa Nacional nº 57