5/30/2007

américa latina ¡recuperemos la memoria! un grito necesario de los pobres.

Aquí está un punto de vista sobre lo que los europeos hicieron a los aborígenes del nuevo mundo. Esta escrito por un un buen conocedor, desde el punto de vista religioso, Boff de la historia de la iglesia; es una de las figuras importantes e influyentes y uno de los ha venido dando aportes y reflexiones desde el punto de vista teológico a la llamada teología de la liberación, sin perder, pues, esta perspectiva, proponemos que lean esta reflexión que nos ayuda a tod@s a mirar con otro punto de vista la historia de américa latina.
ACLAI, comparte esta reflexión. Es más consideramos que es necesario recuperar lo que no se ha dicho y de lo que se ha dicho desenmascarar lo que en ello se esconde, que es justificar con mentiras, las masacres, violaciones etc, en nombre de un dios y una cultura impuesta a quiénes tenían, desde miles de años, otra religión y otra cultura. Lo que verdaderamente se hizo con nuestros antepasados en el continente llamado latinoamericano. Es necesario no olvidar, recuperemos, pues, nuestra historia, para que los nombres, las víctimas de millones de indios recuperen su dignidad por medio de la memoria. Todos sabemos que del Etnocidio de américa latina no se ha dicho nada.... cuyos únicos responsables son quienes llegaron a saquear, a robar, a violar, y a esquilmar nuestras riquezas, ellos, los españoles y los portugueses no lo van a decir, ni lo van a querer reconocer, también la iglesia fue cómplice de ese etnocidio. Sin embargo, para ellos es necesario olvidar porque lo que buscan es que nuestros pueblos pierdan su historia y dignidad; si hacemos que nuestros pueblos pierdan su historia y la dignidad. La perdemos también nosotros. La iglesia institucional de entonces fue cómplice y lo sigue siendo. las declaraciones del representante de esa iglesia lo ha dicho en el viaje al Brasil por eso es necesario decir algo, leamos pues, qué dice Leonardo Boff.


Indios, afrodescendientes y misión de la Iglesia

Leonardo Boff
Koinonia


Seguramente, los obispos latinoamericanos, en Aparecida, al abordar el tema central de la misión de la Iglesia, deben haberse confrontado con la cuestión histórica, todavía no resuelta, acerca de la forma como fueron tratados los indígenas y los afrodescendientes. El cristianismo en general se mostró siempre sensible al pobre, pero implacable y etnocéntrico frente a la alteridad cultural. El otro (el indígena y el negro) fue considerado como enemigo, pagano e infiel. Contra él fueron llevadas a cabo «guerras justas», y se le leía el Requerimiento (un documento en latín en el que se reconocía al rey como soberano y al papa como representante de Dios), y en caso de que no fuese aceptado, quedaba legitimado el sometimiento forzado.

No debemos olvidar nunca que nuestra sociedad está asentada sobre una gran violencia: sobre el colonialismo que invadió nuestras tierras y obligó a hablar y a pensar en los moldes culturales del otro, sobre el etnocidio indígena, con su cuasi-exterminio, sobre la esclavitud que redujo millones de personas a «piezas», sobre la dependencia actual de los centros metropolitanos, dependencia que dificulta nuestro camino autónomo, y hasta se quiere prescindir de nosotros. Las desigualdades sociales, las jerarquías discriminatorias y la falta de sentido del bien común se alimentan todavía hoy de este substrato cultural perverso.

Por eso, todavía recientemente hemos escuchado con espanto que la primera evangelización no fue una «imposición ni una alienación», y que sería un «retroceso y una involución» querer rescatar las religiones de los ancestrales. Frente a eso no podemos dejar de escuchar la voz de las víctimas, que resuenan hasta los días de hoy, testigos del reverso de la conquista, como aquélla del profeta maya Chilam Balam de Chumayel : «¡Ay!, entristezcámonos, porque llegaron... Vinieron a hacer que se marchitaran nuestras flores, para que sólo viviese la flor de ellos... Vinieron a castrar el sol». Y su lamento continúa: «Entre nosotros se introdujo la tristeza, el cristianismo... Ése fue el principio de nuestra miseria, el principio de nuestra esclavitud».

Según Oswald Spengler, en La decadencia de Occidente, la invasión ibérica significó el mayor genocidio de la historia humana. La destrucción fue del orden del 90% de la población. De los 22 millones de aztecas de 1519, cuando Hernán Cortés penetró en México, en 1600 sólo quedaba un millón. Y los sobrevivientes, al decir de Jon Sobrino, teólogo censurado recientemente por el Vaticano, son pueblos crucificados que penden de la cruz. La misión de la Iglesia es bajarlos de la cruz, y hacerlos resucitar.

Pero la esperanza de los indígenas no murió. En algunas comunidades andinas de los antiguos incas, se celebra, de tiempo en tiempo, un ritual de gran significado: se amarra un cóndor, el águila de los Andes, al torso de un toro bravo. Se traba, ante la multitud, una lucha feroz y dramática, hasta que el cóndor, con sus potentes picotazos extenúa y derriba al toro. Éste, entonces, es comido por todos. Es una metáfora: el toro es la colonización española y el cóndor es el inca del altiplano andino. Se procesa una reversión simbólica: el vencedor de ayer es el vencido de hoy. El sueño de libertad triunfa, por lo menos simbólicamente.

La misión de la Iglesia es de justicia, no de caridad: reforzar el rescate de las culturas antiguas con su alma que es la religión. Y enseguida, establecer un diálogo en el que ambos se complementan, se purifican y se evangelizan mutuamente.

migración y tortura. según amnistía internacional

Amnistía internacional ha hecho público su informe anual de la violación de los derechos humanos en el mundo. En todos los países desarrollados donde se esta viviendo el fenómeno social de las migraciones, por no decir en todos, se vulneran constantemente los derechos humanos en estas personas.

El responsable directo de la huida al que se ven obligados miles de personas en el mundo, es el neoliberalismo, ese capitalismo salvaje que se les impone a los países de Sur, y que de algún modo, empieza a hacerse presente cada vez más, en los países llamados desarrollados. La precariedad laboral es un síntoma de cómo el neoliberalismo va devorando las economías de l@s trabajador@s de estos países, ya lo hizo y lo esta haciendo con la de los países del Sur. Hoy ya se esta haciendo notar en nuestros centros de trabajo. Estados Unidos es impulsor y uno de los responsables de esa economía salvaje que impone. Además es uno de los principales violadores de los derechos Humanos de las personas que migran y la padecen miles de migrantes que llegan a su territorio.

Sin embargo, y, según se desprende del Informe presentado hace unos días por amnistía internacional el estado español no se queda atrás. Que se han estado violando los derechos de las personas migrantes por parte de la policía española, y de la guardia civil, eso lo saben los migrantes y algun@s de l@s que trabajan con ell@s. Esa noticia que se desprende del informe no es nueva. Por fin lo ha hecho de una manera pírrica, como años anteriores, Amnistía Internacional, en hora buena por ello. Tampoco pilló de sorpresa a quienes están al tanto de estos hechos - y de otros tantos - que no se denuncian en los medios oficiales españoles.

Que los inmigrantes sufren torturas es bien sabido por un amplio sector de esta población. Son ellos -los migrantes- quienes la han padecido, la padecen, y mientras no cambien algun@s esa mentalidad racista que subyace, a veces, en este tipo de actitudes, la situación no mejorará. En el 2005 tres mujeres migrantes presentaron denuncias, de haber sido violadas en centros policiales y ¿los responsables? En la calle. Y los medios de comunicación, ya no hablan de esos hechos.

Todos estamos de acuerdo que es necesario denunciar estos hechos. Todos estamos de acuerdo que los migrantes se están convirtiendo en un “problema” incómodo para el estado español, máxime si están recibiendo, de continúo, denuncias por malos tratos, torturas, expulsiones forzadas etc. Estas son algunas de las perlas que nos deja el informe:

Migración y asilo.

- "La situación de los inmigrantes es grave desde hace al menos doce años, cuando Amnistía Internacional empezó a registrar estos casos"(...) "de malos tratos y detenciones ilegales por parte de las fuerzas de seguridad".

- "uso de centros de recepción improvisados para alojarlos y el hacinamiento extremo agravó las malas condiciones de los centros ya existentes"

- “la investigación de la muerte de al menos 13 inmigrantes en la frontera de Ceuta y Melilla es septiembre y octubre de 2005 todavía no se había permitido identificar ni castigar a los responsable. En julio de 2006, tres migrantes más murieron al intentar cruzar la frontera de Melilla”

Malos tratos policiales e impunidad

-“según un estudio publicado por la organización nacional SOS Racismo, en uno de cada tres casos denunciados de violencia racista, los responsables eran funcionarios del Estado encargados de hacer cumplir la ley”

-“ en abril, el estado español, ratificó el Protocolo Facultativo de la convención contra la Tortura, que había firmado en 2005. A pesar de ello, mantuvo prácticas condenadas por el relator especial de la ONU sobre la cuestión de la tortura por considerar que aumentaban el riesgo de tortura y maltrato, como la detención en régimen de incomunicación.”

Sin embargo y leído el informe, uno se queda con la sensación de; falta algo... que todavía y a pesar de que Amnistía Internacional haga público su Informe, siempre queda esa sensación. Llama mucho la atención que no aparece nada sobre las denuncias hechas por los jóvenes vascos que son objeto de malos tratos y de torturas por parte de los cuerpos llamados de seguridad. Amnistía Internacional, ante eso, pasa de puntillas. No lo menciona, hace más referencia a los migrantes extracomunitarios como si sólo ellos son objeto de torturas.

El informe, pues, está bien para aquell@s que trabajan el tema de la inmigración y es darle la razón a todos esos colectivos que recogen a diarios denuncias al pie de calle y de playa. Pero el Informe se queda pobre cuando habla de malos tratos y torturas, y no recoge las denuncias hechas por personas del País Vasco. Con esas denuncias el Informe estaría completo.

El informe puede estar bien desde su punto de vista, ya que señala o “denuncia” de una manera sutil, la vulneración de los derechos humanos que cometen, estos dos cuerpos de “seguridad” respecto al colectivo de los migrantes extracomunitarios.

El informe no denuncia, con vehemencia, las violaciones que las autoridades del estado español, cometen. Hace falta todavía más, para que las denuncias, todas, sean tomadas en consideración y éstas sean parte de un Informe, como el Amnistía, que es esperando por muchas de las personas que trabajan para que se respeten los derechos humanos en cualquier parte del planeta, que velan porque no se vulneren los derechos de todas las personas..., como dice el dicho popular porque pedirle peras al olmo.

Txanba payés.

5/10/2007


Nueva agenda para Aparecida


Leonardo Boff

Alai-amlatina

La agenda establecida para la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Aparecida (Brasil) gira alrededor del seguimiento de Jesús para que todos tengan vida. La presencia solemne del Papa viene a avalarla en el más alto grado. Sin embargo, en los últimos meses, ocurrieron nuevos hecho, no previstos en los textos preparatorios del evento, hechos que están modificando la consciencia colectiva de la humanidad. Ellos representan un desafío para toda la humanidad y no dejarán de afectar también a la Iglesia universal y continental. Estos hechos son de tal gravedad que deberían cambiar la agenda de los obispos en Aparecida.

A partir de febrero, conocimos con un 90% de certeza que el calentamiento global es consecuencia del modo de producción y de consumo humano y representa un hecho irreversible. Hasta ese momento la estrategia mundial era de preservar y cuidar la Tierra con comprensión, compasión y amor. Y que no deberíamos sobrepasar el límite irrebasable que significaría modificar todo el estado de la Tierra. Ese límite ha sido excedido: estamos ya dentro del calentamiento global que puede variar entre 1,4 y 6 grados Celsius, estabilizándose posiblemente en 3 grados. Las consecuencias de esta ruptura serán desastrosas: habrá un gran deshielo y el mar subirá significativamente, inundando ciudades marítimas donde vive el 60% de la humanidad; los climas serán dramáticamente afectados, provocando grandes sequías en ciertas regiones e inundaciones descomunales en otras. En ambos casos, las cosechas necesarias para la alimentación humana y animal quedarán diezmadas. La biodiversidad será catastróficamente disminuida, ocasionando la desaparición de miles de especies, rompiendo el siempre frágil equilibrio de los ecosistemas; millones de personas correrán el riesgo de desaparecer y regiones enteras de la faz de la Tierra se volverán inhóspitas para la vida humana (incluyendo gran parte de Brasil).

Estos datos no son fantasiosos sino empíricos, recogidos por los miles de científicos esparcidos en 130 países que componen el organismo de la ONU llamado Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC en inglés). Han presentado dos estrategias urgentes: adaptarse a la nueva situación y menguar los efectos maléficos.

Este hecho cambia las prioridades: la cuestión ahora no es tanto el desarrollo sostenible, sino la continuidad de la Tierra y de la Humanidad. El nuevo punto central ya no podrá ser: cómo será la evangelización de la Iglesia en América Latina y cómo parar la deserción de católicos hacia otras iglesias de corte pentecostal y popular, sino: en qué medida todas las iglesias, con el capital espiritual que poseen, puedan ayudar a la Tierra a ser benevolente con toda la vida y en qué medida pueden garantizar un futuro común para toda la Humanidad.

Los obispos, en tanto pastores, deben tomar conciencia de esta nueva responsabilidad que deberán asumir: de concientizar a los fieles y reeducarlos para la nueva situación de la humanidad. Estarán presentes obispos de toda la Amazonia que cubre parte de los nueve países latinoamericanos. Sabemos que estos bosques unidos son el factor principal de equilibrio de todo el sistema climático de la Tierra, del régimen de los vientos y de las lluvias. La Iglesia, heredera de la frase:"vine a traer vida y vida en abundancia", deberá anticiparse asumiendo acciones responsables. La Iglesia tiene la vocación de ser la guardiana de la vida y salvaguardia de todo el rebaño. Aparecida no podrá quedar por debajo de este desafío, so pena de no cumplir su misión sagrada. Yeso será exigido por toda la humanidad.